Ya he caído a la Tierra después de mucho tiempo de ocio, y realmente no pensé que seria una caída tan dolorosa. El comienzo de este "dolor" encuentra su origen en la escasez de ganas de volver a comenzar que uno tiene, incluyendo la imborrable característica de cuestionar todo aquello por lo que me veo rodeado.
Todo este trabajo mental permanente, nos lleva a la elección de mi camino a seguir, ya que al poco tiempo de haber encontrado una posible ruta, las ganas de correrme a un costado comenzaron a aparecer. Realmente no me siento motivado, el comenzar un día que debería ser pura concentración y entusiasmo me nutre de todo lo contrario, haciendo que la palabra "aprobar", modifique su significado pasando a ser un sinónimo de "sobrevivir", y que esa supervivencia debe lograrse durante un plazo estimado para lograr una posible compasión por parte de mis mayores.
Solo el pensar en desarrollar mis capacidades artísticas hace que esta presión se vea reducida, y solo la reduce, porque la idea de que se trata solo de un capricho para huir también se presenta y lo hace con una fuerza apabullante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario